miércoles, 11 de octubre de 2017

Comunicación, salud y género

(Rebuscando entre mis libros hallé unas cuatro hojas en las que había redactado esta conferencia que dicté a compañeros de la carrera de Comunicación Social en el Paraninfo de Humanidades, en abril del año 2002. Ha pasado el tiempo, unos quince años, pero hay que dejar constancia para poder comparar los escenarios más adelante, y saber de dónde partimos).

La proporción de espacio que se le dedica a la salud en los medios de comunicación no es muy significativa. De hecho, la Secretaría de Salud Pública es una fuente a visitar en ocasiones especiales o cuando el representante de esa institución así lo solicita, no como sucede en el Palacio Nacional y en el Congreso, donde los periodistas están asignados con carácter de permanencia. Tendríamos que preguntarnos ¿Y es que el Presidente no se enferma? Claro que sí. Pero los medios venden más ejemplares publicando cualquier insignificancia dicha por el presidente, que desarrollando ampliamente un tema de salud más utilizable por la generalidad de la población.

En los medios de comunicación escritos, hay que distinguir entre temas de salud utilizables y más utilizables. La información publicada es utilizable cuando el secretario de Salud anuncia una jornada de vacunación o un brote epidémico; es más utilizable, si su contenido le permite al lector prevenir o tratar algún tipo de afección en su propio hogar (en prevención cabe desarrollar una información sobre los modos de prevenir la epidemia que anunció el secretario de Salud), otro beneficio a ofrecer es el conocimiento sobre los centros asistenciales que ofrecen los servicios de salud que requiere el lector, el radio y teleoyente (dónde están ubicados, cuáles son los procedimientos para recibir la atención médica y cuánto podría costar en términos económicos).

Atendiendo a esa división tendríamos que hablar de periodistas del área de la salud del día a día y periodistas de investigaciones en salud. Generalmente, los comunicadores que narran las incidencias de la cotidianidad se caracterizan por la sencillez en la información, por la superficialidad, mientras los de investigación están inherentemente obligados a profundizar los temas, a investigar –de modo elemental- sus causas, características ay consecuencias, y a plantear –si es posible- soluciones. Es el periodista de investigación quien generalmente está al frente de las secciones o páginas de salud especializadas, mientras el periodista no investigativo trabaja para el cuerpo principal del periódico.

En algunos medios modernos, quien elabora los trabajos de salud cotidianos, también realiza trabajos de investigación para la sección especial de salud y viceversa, a veces forman grupos de trabajos que publican sus noticias o reportajes en diferentes sesiones del periódico, atendiendo al criterio establecido en cada una de ellas.

En los medios de comunicación escritos los periodistas tienen menos limitaciones de espacio que en los medios electrónicos y esto se aplica a los periodistas de la salud. Mientras en los medios electrónicos (televisión y radio) una información normal tiene un máximo de cinco párrafos de tres y cuatro oraciones, o sea, una cuartilla, en los periódicos se requiere, generalmente, de dos cuartillas en adelante. Esto deja entrever el imperativo de recabar la mayor cantidad de información posible que se impone a los periodistas de medios escritos.

Al hablar de género, relacionado con comunicación y salud…

Es preciso distinguir entre periodistas y demás mujeres al hablar de género. En el caso de las y los periodistas, bien ese concepto periodista tiene referencia femenina para designar tanto a hombres como a mujeres que trabajan en la elaboración de información Esto podría interpretarse como una ventaja para nosotras, pero sería una alucinación.

Las áreas y temas principales están en manos de hombres en nuestros medios de comunicación. Son minoría las mujeres que ocupan posiciones de mando, que se desempeñan como editoras o periodistas de áreas como política y economía, pues estos temas “requieren del tratamiento pragmático del hombre”. Graso error del sistema de medios de comunicación nacional.

Sin más que decir, muchas de nosotras somos relegadas a trabajar en el área de salud, sociales y temas rosa. Por eso, muchas periodistas de la salud son mujeres, además porque en es la mujer, independientemente de su profesión, quien más se preocupa por el estado de la salud.

Sin en algún momento les toca cubrir la fuente de salud, recuerden –mujeres y hombres que esa es un área tan importante como la política y la economía, todo dependerá del esfuerzo y la dedicación que ustedes les confieran. Si se olvidan de redactar lo que dijo el funcionario del gobierno en salud y realizan investigaciones sobre temas de salud relevantes, los temas de salud tendrían una envergadura como los que habitualmente ocupan la primera plana, y de hecho tu investigación podría ocupar la primera plana. ¿A cuántos de los que están aquí presentes no les interesaría saber sobre la epilepsia, los cuidados pre y post natales, el cáncer de cérvix, de próstata? Todo depende si la información ofrece buenos datos y soluciones al problema del lector o de un allegado a éste.

Hablar de género también implica la inclinación y el tratamiento de la información hacia el mejoramiento de la condición de la mujer, y la mejor tendencia para informar     sobre salud es aquella que ve como un todo a la mujer y al hombre. No olvidemos que el hombre forma parte de nuestra sociedad, y no es precisamente escluyéndolo como cambiaremos su postura frente a la mujer y a su propia salud (frente a la mujer: como ente machista, dominante, agresor; y frente a su salud: como persona desinteresada por conservar un estado de salud optimo).

Si queremos reducir la violencia intrafamiliar tendremos que dirigir nuestra información también a ellos, pues de nada valdría darle herramientas de defensa a una agredida, mientras el agresor no está consciente del daño que ocasiona. Ningún sentido tendría reducir la indicidencia de cáncer de cérvix si los hombres siguen muriendo de enfermedades caríacas y nosotros, los periodistas y futuros periodistas de la salud, no les ayudamos.

Hombre y mujer conforman un todo, esa es nuestra percepción de género y de la lucha feminista. Si nosotras no somos capaces de reconocer que nuestra principal herramienta para cambiar el rol del hombre y la mujer frente a la sociedad son nuestros hijios, estamos perdidas. Hablamos de derechos, de igualdad, mientras muchas educamos o permitimos que los esposos inculquen a  nuestros hijos conceptos machistas, si reconfiguramos la mentalidad de nuestras hijas e hijos de modo que haya respeto, consideración y solidaridad entre el hombre y la mujer, dentro de un plazo no mayor a veinte años, se habrán reducido tantos hechos indeseados, como es el maltrato a la mujer, y, muy especialmente, su exterminio en manos del hombre.

Para ayudar a la mujer ¿Cuáles aspectos debemos promover independientemente de que no están relaciones con la salud de manera directa?

La ley 24-97, y
La ley 14-97

La primera es el perfeccionamiento de un artículo del Código Penal que ahora entre otras cosas tipifica abusos, como el psicológico, que antes no estaba contemplado. Se establecieron las agravantes y se endurecieron las penas.

La ley 14-94 es más antigua que la 24-97, pero no ha tenido tanta relevancia. Esa es la ley que protege a las niñas, niños y adolescentes.
Cómo elaborar una información de salud

Definir la enfermedad.
Detallar los síntomas que la acompañan.
Describir su fisiopatología.
Determinar sus causas.
Incidencia.
Consecuencias.
Pronóstico, y
Los diferentes tipos de tratamientos si los hay.
Estos pasos son los principales.

Cuáles áreas de la medicina son más importantes e interesantes para el lector

La cardiología, neurología, neumología, nutrición, cirugía , ginecología y obstetricia, la pediatría, urología, geriatría… Entre otras más. También están las especialidades médicas se subdividen en otras más especializadas como es el caso de la cirugía toráxica, que forma parte de la cirugía general.

La originalidad de los trabajos

Lamentablemente en el país no se realizan suficientes investigacione en salud y también en otras áreas profesionales, por eso, nuestros medios de comunicación están atiborrados de informaciones procedentes de cables y agencias internacionales. Aunque eso nos permite estar al tanto de las investigaciones en salud, no es menos cierto que muchas de las conclusiones de esas investigaciones no se aplican a cabalidad a la población dominicana, por lo que debemos escoger la que mejor nos atañe, atendiendo a la proximidad y características similares dque compartamos con la muestra de la investigación.

Un modo de actualizarla es, a partir de esa investigación en el extranjero, entrevistar a médicos lcoales sobre el comportamiento d eesa enfermedad o patología en el país. Y si esposible, constatarlo al hacer investigaciones de campo, o sea, realizando estudios de casos en personas que sufrieron o sufren la enfermedad en cuestión.

Recuerden algo, nacie nace sabiendo. Casi todos los periodistas nos especializamos en un área específica y para ello no es necesario volver a la universidad a estudiar otra carrera, simplemente hay que arriesgarse, poner interés en lo que se hace y mantenerse al día de lo que sucede en esa área, después, todo es cuestión de tiempo. Por tanto, no dudemos que podremos llegar a ser grandes periodistas de la salud, si eso queremos. De periodistas optimos en el área d ela salud, depende mucho la salud de la mujer, la reducción o eliminación de sus males. No dudemos en colaborar con quienes sostienen al mundo.

Buenas tardes,

Patricia Báez Martínez

18 de abril de 2002 Paraninfo de Humanidades de la UASD

lunes, 25 de septiembre de 2017

La derecha de la izquierda

Se caracterizaron por operar en la clandestinidad, por el conflicto interno y externo, por la discusión teorética, por las reglas y el orden en las reuniones, por llevar un periódico subversivo y/o un libro en las axilas, por ser víctimas del hambre, por la necesidad de una buena camisa, un buen pantalón y un par de zapatos sin hoyos en las suelas. Se convirtieron en obsoletos con el fin de la triangulación de la política dominicana (Balaguer-Bosch-Peña). Algunos siguen teniendo ese aspecto de obsolescencia, pero otros no, otros tienen un brillito aportado por los sindicatos profesionales, por las academias, por el trabajo en el sector privado y hasta por los negocios. Ya se les perdona el egoísmo: Degustar un almuerzo delante de los demás compañeros sin compartirlo con los demás (fíjese que uso la palabra compartir, no ofrecer, porque de ofrecer: Cualquiera ofrece).

Esa derecha de la izquierda está y se siente a la vanguardia de esa masa de seres grises que dejó la mal gerenciada izquierda dominicana, porque ellos, por la preparación y el espacio que han adquirido en la sociedad, se han convertido en interlocutores con otros grupos sociales, económicos y políticos. Y si no lo son, insisten por ello. Viven en casa propia, tienen vehículo, celulares modernos, viajan a Estados Unidos, Inglaterra, La Francia… y no sienten rubor de publicarlo, porque es una nueva izquierda, la del siglo XXI, la que se ha ido asimilando a la las reglas del sistema para subsistir, pero queriendo conservar la etiqueta de izquierda aunque sea por lo bajo, porque eso le granjea el apoyo de la masa de izquierdistas grises.

A pesar de todos esos avances económicos y sociales de los derechistas de la izquierda, continúan con la estrategia de implementar en este país insular, caribeño y atrasado, las experiencias foráneas. Cuentan con telecable e Internet para ver desde la Primavera Árabe, pasando por el impeachment a Dilma Rousseff en Brasil, hasta la crisis venezolana, eso les da un aura de guruses de la realidad internacional y se han creído, pies juntillas, de que República Dominicana puede vivir un proceso realmente democrático y democractizador sin violencia.  Se les olvida la historia de autoritarismo, presidencialismo, caliezaje, arribismo, despotismo e impunidad que nos ha caracterizado.

La derecha de la izquierda está luchando contra la corrupción y la impunidad, pero –al parecer- de impunidad sabe poco, porque es precisamente la impunidad el elemento que nos ha obstaculizado salir de la fuerza centrífuga de la corrupción. Los gobernantes de todos los partidos criollos se sienten seguros en el sistema de desinstitucionalización e impunidad al que nos hemos adaptado como sociedad, y nunca abandonarían el Poder porque así se lo exija una marea verde, que ya no sabe de qué forma vocear que el actual Presidente es inconstitucional por el financiamiento de Odebrecht a su campaña política y por la modificación de la Constitución para permitirle la reelección. En un país igual de chiquito y pobre, pero con institucionalidad y democracia efectiva, ya el Presidente hubiese renunciado para ponerse a disposición de la justicia.

Los derechistas de la izquierda que quizá se estén creyendo el argumento clasemedista de que la lucha social hoy es pacífica (tal vez les conviene, más que creerlo), y renuncian a los elementos de lucha legítimos y posibles que tiene este pueblo esquilmado y ultrajado, se vuelven de esta forma cómplices del estatus quo, máxime cuando pretenden constituirse en la crema y nata de los movimientos progresistas aglutinados en el Movimiento Verde para negociar con el Gobierno o con partidos de la oposición a nombre de toda una colectividad a la que no representan ni la sienten suya a menos que no sea para las fotografías que les da visos de líderes y lideresas.


La derecha de la izquierda no debe equivocarse, porque los tiempos han cambiado. Toda la experiencia negativa acumulada por décadas de militancia en movimientos de izquierda y/o progresistas, el descalabro del sistema de partidos tradicional, el secuestro de la institucionalidad política y jurídica, el cambio de siglo, son todos elementos que condicionarían la respuesta de esa masa gris de la izquierda dominicana: De los oprimidos que siguen viviendo en la indigencia, vistiendo sus pantalones caquis, las camisas con el cuello gastado y los zapatos con hoyos en las suelas. Esos que no han pasado aún de ser carne de cañón. Cuidado con negociar con el sudor, las lágrimas y la sangre de este pueblo mil veces pisoteado pero digno, porque el cambio que demanda esta sociedad implicará también librarnos de esa derecha de la izquierda.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Metere quod seminatum



“La naturaleza del hombre es malvada.
Su bondad es cultura adquirida”.
Simone de Beauvoir


Ya pasaron seis meses desde que nos casamos, tal vez ya sea tiempo suficiente para pedirle que me ayude para seguir estudiando. Voy a aprovechar un momento que esté feliz, pero no ebrio, porque si está borracho al día siguiente no recordará que me lo prometió. Mamá siempre me dijo que a los borrachos no se les fía, y ella generalmente tiene la razón.  Quizá la mejor fecha sea su cumpleaños, después que le prepare un buen sancocho, le diré que necesito estudiar.

Adelaida Méndez tiene 18 años, es oriunda de Monte Bonito, en Padre las Casas, Azua, y cursaba el segundo de bachillerato cuando se matrimonió con Narciso Mateo, un señor de 51 años, que por su edad y arraigo económico, la familia de la adolescente creyó era la mejor oportunidad que podía tener la niña para salir de la pobreza. Ella se las tuvo que arreglar sola para olvidar a Ernesto Martínez y ponerle buena cara a un hombre que no amaba, no era agraciado físicamente, y encima treinta y tres años mayor. Ella podía ser su hija, en cuanto a edad, pero no lo era. Adelaida era una adolescente bonita y decente, elegida para darle un toque femenino a la vida de un hombre maduro y rudo.

-Narso, yo quería decirle que ya pronto comienza el año escolar…-
Sin dejar de comer el sancocho ni levantar la mirada, el hombre le preguntó:
¿Y?
-Que me gustaría inscribirme para continuar los estudios.-
¿Y uté cree que yo me la traje pa' mi casa pa' tené a una mujé profesonal? A uté yo la quiero pa' que me atienda como Dio manda, pa' que se encargue de eta casa. ¿O uté cree que soy pendejo, que le vuá a pagá etudio pa' que despué se vaya con otro? 
-Pero…-

Adelaida no pudo continuar abogando por sí misma porque Narciso se levantó como una bestia de la silla y empezó a sacarse la correa para pegarle. Segundos que ella aprovechó para correr hacia la habitación y trancarse con pestillo hasta que el peligro cediera, hasta que su amo se emborrachara con sus amigos y se tirara en la cama vencido por el etílico, a veces a nada más que manosearla y babosearla. Nunca encendía la luz en la intimidad para que él no descubriera los gestos de repugnancia que le provocaban su boca, sus manos y su pene en su cuerpo. Siempre rogaba que fuera rápido y con el pretexto del calor, se bañaba tras cada coito para que en ella no quedara rastros de sus fluidos. Y el se jactaba orgulloso de tener la mujer más limpia del país. Ironías de la vida. 

El Día de las Madres del año siguiente, la madre de Adelaida aprovechó la ocasión para plantear el tema de los estudios de la joven delante de su esposo y Narciso a lo que éste último se opuso sin que la mujer hallara apoyo en su esposo, que siempre se sentía distinguido con la visita del marido de su hija, que vestía elegante, en comparación con los hombres de Monte Bonito, y le brindaba buenas bebidas. Para él, Narciso era un semi dios, alguien por encima de los mortales, pero con quien él mantenía un vínculo especial, vínculo que tenía un nombre y un cuerpo femeninos y que él no representaba más que como contraparte de un acuerdo que no tomaba en cuenta la opinión de esa mujer.

Si uté quiere que su hija etudie, se la pueo devolvé pa’ que la ponga uté a la ecuela. Pero mientra sea mi mujé, no va a etudiá. Yo no tengo etudio ¿Por qué mi mujé tiene que tené etudio?

Las comisuras de la boca se le iban de lado mientras escupía esas palabras, que lanzaba con cierto desprecio que nacía de su propia frustración. Narciso, siendo un hombre del campo, había logrado ascender en el sindicato del transporte de carga. Tenía una buena vida, pero no dejaba de ser un campesino nacido y criado en El Salado de Galván, en Bahoruco, y esa realidad le dolía, aunque no lo expresara. Podía tener muchas cosas, pero hasta un límite, porque nunca sería como un Pepín Corripio: Un hombre blanco, con formación y con dinero. A él le faltaba la tez blanca y la formación. El dinero le abría muchas puertas, pero no todas, y algunas de las que les abrían era por conveniencia para el anfitrión, porque algo le sacaría a ese negro inculto de El Salado.

Así empezaron a pasar los años para Adelaida en esa vida de “esposa”, por lo que consideraba la palabra esposa toda una alegoría de la esclavitud moderna y rehusó a ser llamada la “esposa de Mateo”, porque quien estaba esposada era ella, quien había perdido la libertad y capacidad de movimiento (físico y mental), era ella. Y  a la casa materna no podía volver porque su padre no estaba de acuerdo con que ella se separara del gran Naciso Mateo. -La mujé tiene que etá al lao' de su marío. Yo aquí no te quiero. Ese e’ un buen hombre. Tú lo que quiere e’ vení pa’ acá’ pa cogé la calle, pero solo yo difundo-, le decía.

Las tres comidas nunca le faltaron a Adelaida, ni buena ropa ni zapatos, tampoco las lágrimas, las que siempre trataba de ocultar para no provocar la ira de su amo y señor. Prefería estar harapienta y hambrienta, pero ser feliz, poder salir de la casa sola, poder ir de tienda sola, poder ir a su casa en el campo sola, poder salir con amigas y primas, poder visitar a sus hermanos en la Capital. A sus veinte años, se había convertido en un apéndice de Narciso Mateo, algo así como un dedo cinqueño, que está ahí porque ocupa un espacio, pero que no significa nada para sí mismo. 

Con los años, fue aprendiendo algunas habilidades de estilismo gracias a sus vecinas, como lavar el pelo, hacer rolos, pasar el blower, hacer manicure y pedicure, y el marido –como era una actividad productiva que podía hacer sin salir de la casa-, le compró lo necesario para instalar un salón modesto en una de las habitaciones vacías, pero con la condición de que ella pagara la electricidad de la casa, a lo que ella accedió con tal de hacer algo con y por su vida. “Salón Adelaida”, decía un letrero de dos aguas que mandó a hacer y que ponía en la acera y sacaba y entraba todos los días. La clientela fue creciendo y al cabo de cinco años Adelaida tenía un negocio próspero, a pesar de que debía pagar la electricidad de toda la casa, incluido el consumo del aparato de música que alegraba las tardes y los fines de semana a Narciso mientras empinaba el codo con sus etílicos amigos.

Adelaida fue dejando de ser una niña bonita de Monte Bonito para transformarse en una mujer madura de una ciudad de la que ella no podía disfrutar ni formaba parte, y acosada, además de las exigencias domésticas de su esposo, por la grasa corporal. Prominentes busto, cadera y glúteos, que aunque distantes de una fisonomía saludable, hacían sentir orgulloso a Narciso de tener a una "buena hembra" para exhibir ante sus amigos de bebida, aunque ya la diabetes estaba arruinando lo poco que le quedaba de su mal llamada hombría.

Al paso de los años, la mujer debió ir asumiendo más compromisos económicos de la casa, pues las finanzas de Narciso no iban bien. Los negocios estaban en picada y algunos préstamos sin honrar hicieron estragos en su patrimonio. Lo único que se mantenía en pie, era su no reconocido alcoholismo. Adelaida además de pagar la electricidad, asumía el pago de las cuentas de teléfono, agua, basura, y aportaba bastante para la comida. Por suerte la casa era propia, y no tenía que pagar alquiler. La mujer se pasaba los días cocinando, limpiando, lavando, atendiendo a un marido que tres veces al día requería medicinas y para  lo cual ella debía buscar y ponerle en las manos el agua y las pastillas; ayuda que él no solicitaba para beber con sus amigos. También debía atender a las clientas del salón porque de allí salía el dinero para los gastos de la casa, prácticamente Narciso solo le daba el techo. Y así continuaron pasando los años, porque a todo esto: Se vería mal que ella se fuera y lo dejara en esas condiciones, viejo, enfermo y arruinado.

Pero la vida se le iba, se secaba como se secan las norias en los campos, dejando la huella de lo que una vez fue y no volverá. Ya con 40 años, gorda, sin hijos, ¿Qué podía hacer ella? Pensaba que poco. No tenía nada qué perder y la consolaba la posibilidad de que a la muerte de Narciso ella pudiera seguir en la casa, si sus hijos lo permitían. ¡Tanto sacrificio por un rancho! Eso es injusto. Un día vió en la televisión las imágenes de un gran terremoto en un país lejísimo por allá y pensó: “Y si aquí tiembla la tierra así y esta casa se desploma, y yo aquí esperando a ver si al menos me queda este rancho de consuelo por los años perdidos con este hombre. ¡Carajo! Debo desear y luchar por algo que me de felicidad, pero ¿Qué es la felicidad? ¿Qué me da felicidad? Con cuatro décadas arriba, no lo sabía, no tenía respuestas a esas preguntas, había olvidado ser feliz en esos veintidós años junto a Narciso Mateo, el hombre duro del transporte en el Suroeste. Pasó varias noches sin conseguir el sueño, mirando hacia el techo, buscando esos momentos efímeros de felicidad para hilarlos a su vida presente, para reconocerse a sí en un estado mental menos oprimente que el actual.

Para reconocerse feliz tuvo que viajar a través del tiempo a su infancia en Monte Bonito, verse en el hogar materno, junto a su madre, padre y hermanos. Recordar la escuela, las amigas, los maestros, las fiestas patronales, las rondas en el parque, la primera vez que se enamoró, su primer beso: Todo eso la hizo feliz, y todo eso era el opuesto de Narciso Mateo. ¿Qué es entonces lo que debo hacer?


“Si la felicidad fue en mi infancia y adolescencia, y Narciso me hace infeliz, qué es aquello que me hace infeliz con él y que está del otro lado de mi vida”. Fue sencillo obtener el resultado de esa ecuación vital: Carecía de libertad. Saltó de la cama de un brinco -como un resorte cuando que se le ha dejado de hacer presión- al descubrir cuál era el tesoro que debía de buscar para darle sentido a su vida: “Libertad”. No durmió en toda esa noche, y a pesar del ruido que hacía, Narciso no despertó en ningún momento, durmió mondo y lirondo, como sólo él lo sabía hacer.

A la mañana siguiente, Adelaida recibió a su marido en la cocina con un suculento desayuno: Mangú con huevo y salchichón fritos, y una tajada de aguacate. Ella estaba aseada, bien vestida y animada. Narciso puso su rostro de lado para poder entender lo que sus ojos veían, como hacen algunos perros cuando los humanos les hablan. "Porque ¿No será que piensa pedirme algo?", pensó mientras terminaba de sentarse a la mesa, y en ese preciso instante alcanzó a ver una maleta y un par de bultos cerca de la puerta de la casa.

¿Quién llegó? Preguntó mientras con su barbilla apuntaba hacia la puerta.
-Nadie, querido.-  Y ese querido le salió con un gusto que solo la sorna puede dar.
Y esos bultos, ¿De quién son?
-Míos.-
¿Y qué hacen ahí?
-Pues que me voy, querido.-

Las mandíbulas del hombre se separaron a la par que abría bien sus ojos para que las palabras que habían entrado por sus oídos y no podía comprender también entraran por sus ojos a ver si así asimilaba lo que estaba sucediendo esa mañana en su casa. Y ella prosiguió con todo el empuje que le dieron las palabras que acababa de pronunciar.

-Así como lo estás escuchando: Me voy. Me harté de ser tu esclava, tu servicio doméstico, tu enfermera... Y así como tú no quisiste invertir en mis estudios, con la misma moneda te pago: No es verdad que el sudor de mi frente yo lo voy a invertir en un viejo cagalitroso como tú.  Toma todo tu dinero y poder para que pagues quien te cuide.-

Y mientras decía esto, Adelaida tiraba el paño de cocina que tenía en las manos y caminaba hacia la puerta como un bólido recién escapado de un puño férreo en el que estuvo contenido por veintidós largos años. Abrió la puerta y tomó su maleta y bultos con un poco de dificultad por el peso de éstos y sus caderas a la vez (la mujer que salía no era la misma que había entrado, ya no tenía el cuerpo espigado ni esa agilidad púber), pero decidida, dando tras de sí un portazo que se escuchó en toda la calle, y quizá en las calles contiguas. Y allí, sentado en el comedor, se quedó Narciso Mateo, perplejo: Con su casa, sus muebles, su vieja jeepeta en la marquesina, decenas de botellas de whisky, ron y cerveza vacías debajo del fregadero, en sacos y en el patio, pero la casa aún con el toque de higiene, dedicación y alegría que toda mujer le da, y que se va perdiendo lenta pero indefectiblemente cuando ella se ha ido.


* Este cuento formará parte de 'Burbujas en el tiempo', cuentos y poemas de la autoría de Patricia Báez Martínez.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

Carta para Daniel


Cuento que formará parte de 'Burbujas en el tiempo' 
de la autoría de Patricia Báez M.


-Pues, vale, me parece fenomenal que nos tomemos unos traguillos después de la conferencia y así disipamos un poco todos los rollos del trabajo-.

Daniel cerró el auricular del teléfono y se vistió impecable para el evento, no era para menos, presentaría los resultados de diez años de investigación sobre la criogénesis. Corría el mes de septiembre y ya hacía un poco de frío en la ciudad por lo que no olvidó el sobretodo. Tomó un taxi a la salida del condominio y le indicó al chofer que le llevara hasta la universidad estatal. Pagó con un billete de cien y se desmontó; caminó por los jardines de la academia hasta acceder a los pasillos. Al llegar a la explanada vio que habían fuera algunas personas: Buen pronóstico (pensó). Le saludaron con admiración y respeto y al abrir la puerta, le agradó aún más ver el salón lleno, estaban sus colegas, algunos amigos, y, por supuesto, los periodistas, éstos cada vez más jóvenes y estúpidos.

-El estudio que pretendo presentaros esta noche lo hemos titulado ‘El uso de la criogenia en la neurociencia…’. Daniel, tras algunos titubeos, se montó sobre la experiencia de su trabajo de varios años como un surfista se monta sobre la gran ola de su vida, en principio temeroso y titubeante, pero luego relajado por el dominio de la tabla sobre las aguas. Tras 49 minutos ante el micrófono y media hora más de preguntas y repuestas, el público quedó más que satisfecho, pero no más que el biotecnólogo.

Ey, Ricardo, ¿qué te ha parecido el tema?
Fenomenal, interesantísimo. Esperemos que ahora el Consejo Universitario no pueda seguir ignorándote y te nombre coordinador de la cátedra de Biotecnología.
-Pues ya a mi me importa un pepino lo que hagan esos huevones, me he cagado en su puta madre con esta presentación. Allá ellos. Vámonos que si seguimos aquí se nos hará muy tarde.
-Ven, mi coche está en el aparcamiento del ala B-.

-Qué vas a tomar tú-.
-Lo de siempre: Vino-.
-Pues una copa de vino y un coñac…No mires ahora hacia atrás, pero hay un par de chicas que desde que llegamos están mirando hacia esta mesa-
-Ah, no me interesa-.
-Pues qué te pasa, chaval, no me digas que te vas a declarar marica-.
-Para nada. Solo que solo me interesa el sexo de forma casual, sin preámbulos medievales ni compromisos-.
-¿Y qué ha sido de Adriana?-
Había llegado el momento de la pregunta inoportuna para los heridos de amor.
-Nada, no sé nada de ella, sus libros siguen saliendo con la misma biografía de autor: Aparentemente no hay nada nuevo-.
-Pero que eres terco, ¿Por qué no le has llamado o te has inventado un encuentro fortuito? Con tan buena sesera para pensar-
-¿Para qué?
-¿Cómo que para qué? Para revivir para ver cómo reacciona, si se ha dado cuenta que te quiere, si está sola-.
-¿Para qué quiero yo un “encuentro fortuito” con una poeta que luego de romper conmigo no ha escrito un solo poema sobre nuestra relación, sobre mí, sobre nuestro amor, sobre nuestro perro, sobre nada?-
Su sangre se había acelerado y sus mejillas y frente eran ya del color del arándano.
-¿Y cómo sabes si no los ha escrito?-
-Pues si los ha escrito, ha debido publicarlos-.
-Y a mi qué me importa un pepino si me escribe a mi o al diablo, lo importante es que me quiera, chaval, que me haga sentir bien y yo a ella-.
-Mira, Ricardo: Yo no pasé por su vida, eso es lo que me dicen sus últimos libros. Ni en una estúpida dedicatoria ha escrito ella mi nombre. No existí, no fui nada, esos cinco años juntos no se merecen ni un título de uno de sus poemas-.
-Pues allá tú, a mi me parece que te precipitas en las lecturas externas-.

Terminó de transcurrir ese año sin novedad para él fuera de las conferencias y las entrevistas en los medios de comunicación sobre los hallazgos de la investigación. Una Navidad sin festejos, solo cumplir con su madre y hermana en Nochebuena para que ambas quedaran complacidas en caso de que fuera el último año de vida de la progenitora. Nostalgia por las navidades pasadas junto a Adriana, por la decoración que a punta de amenazas le obligó a colocar –a regaña dientes- en el árbol navideño y la puerta de la casa; las reuniones con amigos, todos o casi todos en pareja, que provocaban en él esa sensación de plenitud; el abrigo rojo que ella le tejió la primera Navidad juntos… En fin, todo un rosario de recuerdos que era mejor retorcer entre las manos para no verlo, para que no doliera más. Llegó a imaginarla en esos días. Unas veces la pensó, como siempre: Risueña y feliz, entre amigos, familiares y, quizá, ¿Quién sabe? Al lado de una nueva pareja, y le dolió en lo más profundo de su ser, a lo que su cerebro hilvanó de inmediato otro pensamiento para contrarrestar el aguijonazo. Ella quizá estaba sola en esos precisos momentos  igual que él, tomándose una copa de vino y leyendo alguna novela contemporánea recostada en el sofá, mientras con el índice izquierdo se rizaba un mechón de su cabello recién lavado, señal de que no estaba del todo relajada, de que algún pensamiento o sentimiento la inquietaba.

La última noche de ese año fue la más larga para él, pues sentado ante el computador escuchó el enfrentamiento entre los equipos de música de sus vecinos del condominio y los bocinazos de vehículos en la vía, también las risas y gritos y los consabidos fuegos artificiales. Le molestó tanta y prolongada felicidad ajena, cuando apenas a él le acompañaban el piso, los muebles y la computadora. Extrañó el calor humano que tanto rechazó y que fue motivo de tantas discusiones.

Una de las primeras mañanas del nuevo año, despertó junto a la certeza de que la buscaría, le pediría perdón y que regresara a la casa. Se lanzó de la cama con la decisión de su vida en los músculos. Mientras se bañaba y afeitaba pensaba a cuál de sus amigos le pediría su nueva dirección y número de teléfono. No, mejor a su editor. Sí, Carlos es la persona indicada para darme su ubicación. Se vistió con ropa diferente a la que usaba habitualmente para ir a la universidad o al laboratorio: Unos jeans negros, camisa azul, sweter blanco con rombos negros y grises, sobretodo color camel y zapatos de gamuza a juego.

Bajó del piso y entró a la barra por un café sin antes comprar el periódico, como de costumbre. Esta vez no se sentó en la mesa de la esquina para dos, sino en la barra para no perder tiempo en ceremonias de clase media. Se tomó un capuchino sin crema, pagó con un billete y se retiró. Pasó por el quiosco de Paco abrochándose el sobretodo por el frío y éste le tuvo que gritar para que reparara en el diario. Pensó en seguir, pero no quiso hacerle el desaire al viejo veterano y retrocedió tras sus pasos para tomar el Milenium entre sus manos, y mientras sacaba unas monedas del sobretodo para pagar, sacudió el diario para ver los titulares de la mitad superior de la primera plana. “Gobierno pacta con productores de trigo”, “Acusan a juez Amorós de prevaricación”, y en la esquina derecha superior: “Se suicida catedrática y deja carta para Daniel”. Un hueco se instaló en su estómago, las piernas le fallaron, sintió que empezaba a sudar, la saliva tenía un sabor diferente, algo así como plomo, y -casi a tientas- pudo alcanzar la silla del viejo porque en ningún momento quitó la vista del diario.

“Fue hallado sin vida el cuerpo de la catedrática de literatura Adriana Dávalos, de 41 años…”. En ese instante, lágrimas discretas empezaron a descender por sus mejillas, mientras la incredulidad del evento lo empujaba a seguir leyendo. “… en su piso de la calle Cervantes número 146. (Si hubiese investigado antes su dirección, si la hubiese buscado, quizá la hubiese disuadido de esta locura, y estalló en un llanto sonoro que acaparó la atención del viejo y la señora que le compraba flores). “…Se presume que la autora de ‘Estatuas de sal’ se habría quitado la vida al ingerir una sustancia aún no analizada por los peritos del Instituto de Ciencias Forenses. Junto a la dama fue hallada una carta dirigida a Daniel”. No soportó más y corrió echando chillidos de dolor hacia su apartamento, mientras las manos temblaban y no le ayudaban para abrir la puerta.
Ya dentro, se sentó al filo del sofá y continuó leyendo. La puerta aún seguía abierta.

“Amado Daniel:

Desde nuestra separación han transcurrido exactamente dos años sin que en ese tiempo te hayas dignado a saber de mí. Sé que fui yo quien tomó la decisión de irse del piso, pero esperaba, aún contra la racionalidad por la que me fui, que me buscaras. Eso nunca sucedió, y me partió el alma. Imagino que seguiste igual de ocupado con tu investigación y no tuviste tiempo para echarme de menos. Lo entiendo. La ciencia y los aportes a la humanidad están por encima de cualquier amor, incluido el mío, que quizá no tuvo nada de especial.

Te felicito y me alegro de que hayas logrado tu objetivo. Sé lo importante que era para ti esa investigación.

No me aparté de ti porque te había dejado de querer, como te dije. Esa fue la excusa más barata que hallé de todas las que podía esgrimir en ese momento. Te amé y te amo hasta este preciso instante en que he decidido quitarme la vida. No sé si existe la eternidad, pero si existe y los amores migran, allá también te querré.

Fui diagnosticada con un cáncer de seno muy agresivo y no quise empujarte conmigo a esta desgracia. No creo tendrías tiempo para la universidad, la investigación y una mujer enferma. Tampoco quería tu lástima. Eres tan ermitaño; no creo soportarías el piso lleno de familiares y amigos que querrían verme en esos momentos difíciles, por lo que estar cerca de mi familia me pareció la mejor opción.

Vine a mi provincia tras el diagnóstico y estuve luchando, batallando con todas mis fuerzas, por mí, por ti (aunque no lo supieras),  pero perdí la batalla. El cáncer ha hecho varias metástasis, y no deseo continuar ni la radio ni la quimioterapia. Tampoco me voy a someter a una nueva cirugía. Lo conversé con mis padres y ambos han aceptado mi decisión de partir de este mundo con dignidad. De ellos me he despedido, pero de ti no.

Lamento que las cosas no pudieran ser como alguna vez las planeamos. A pesar de los altos y bajos, viví los mejores años de mi vida a tu lado, y en mis momentos de dolor físico, me transportaba a ellos para revivirlo. Pude olerte, tocarte, sentirte, dejarme tocar por la brisa en el ventanal de nuestro piso, oler el aroma del té de manzanilla. Muchas veces caminé por nuestra casa mentalmente para aliviar el dolor y el ardor. El poder de la mente es maravilloso. Deberías investigar sobre ello.

Nuestro perro está ahora con mi madre, esperando que lo recojas para irse contigo. Tiene las mismas costumbres que le dimos, nada ha cambiado para él, excepto que no has estado estos años. Con ella también te dejo el borrador de ‘Cartas sin destino’, es mi último libro. Por favor, hazlo llegar a Carlos, él sabrá qué hacer él.

No espero ni pido más nada de ti, pues no sé si las almas existen, si te podré ver o escuchar si alguna vez visitas mi tumba aquí en Aguas Claras; por lo tanto, no pediré nada que caiga en el plano de las suposiciones. Me basta con lo vivido a tu lado, con todo lo hermoso que me diste cuando se pudo, no importa si fue mucho o poco, existió, fue real e irrepetible.

Te amé y te amo.

AD”.

* Este cuento formará parte de 'Burbujas en el tiempo', cuentos y poemas de la autoría de Patricia Báez. 



miércoles, 9 de agosto de 2017

Respuesta a Víctor Masalles

Por Patricia Báez Martínez

Señor Masalles, en ocasión del desafortunado evento que le costó la vida al adolescente Fernelis Carrión Saviñón a manos de un sacerdote pedófilo, hecho que ha conmocionado a toda la sociedad dominicana, usted ha externado una opinión casi desafortunada, pero que en el momento le permitió salir al paso de la presión social y de los medios de comunicación. “El abuso y la violencia deben llevar a la justicia al que lo comete, y no importa la investidura tenga. Me uno en oración al dolor y al clamor de justicia de la familia de Fernely Carrión y de toda la sociedad”, dijo usted en su cuenta social de Twitter, según los medios de comunicación.

El problema, Señor Masalles, es que no se trata de un abuso o de un abuso cualquiera, sino de un abuso con apellido, y no cualquiera: Abuso SEXUAL. No se trata de que se me haya impedido abordar el Metro de Santo Domingo por llevar puesta una franela de Marcha Verde ni de que dos distinguidas dominicanas hayan sido impedidas de entrar a México y devueltas al país sin recibir explicación alguna, no. Estamos hablando de llevar a una persona, en este caso un menor de edad, a sostener relaciones sexuales con un adulto del mismo sexo, no sabemos si haciendo uso de la fuerza física. Por demás, se trata de unas relaciones sexuales que se producen en el contexto de unas relaciones sociales e interpersonales desiguales: sacerdote Vs. monaguillo, blanco Vs. negro, acomodado Vs. pobre. Por lo que no se puede descartar el acoso sexual previo al abuso sexual, otro delito contemplado en legislación dominicana.

Violencia, violencia es cualquier cosa: Un empujón, una palabra descompuesta… pero el homicidio/asesinato es la máxima expresión de la violencia, Señor Masalles. En el caso de la violencia de género, violencia es un ojo morado (uno de los primeros escalones de la violencia) y feminicidio (el final de la escalera y escalada violencia) es la muerte de una mujer a manos de un hombre por el solo hecho de ser mujer. Si a ver vamos, podríamos catalogar el asesinato de Fernelis Carrión como un feminicidio de la iglesia Católica dominicana, pues es una víctima de la violencia de género, siendo que se produce su muerte violenta en el marco de una relación sexual-sentimental, y las feministas propugnamos porque las muertes de Lesbianas, Bisexuales, Gays, personas Trans e Intersexuales a mano de sus parejas, ex parejas o por el hecho de ser LBGTI, sean tipificadas como feminicidio.

Cuando usted usa el verbo DEBEN, Señor Masalles, deja a la buena voluntad, a la suerte, al azar, esos hechos punibles. El deber ser es una apuesta, un deseo, un ideal. Entre el deber ser y la realidad media la acción. Un deseo sin acción difícilmente se haga realidad, y cuando usted usa el verbo deben no envía un mensaje claro a la sociedad y al sistema judicial de que a la iglesia que usted representa le interesa que este caso se investigue y se haga justicia. De yo haber estado en sus zapatos al momento de twittear, hubiese escrito: El abuso sexual y el asesinato TIENEN que ser castigados… Me parece que el mensaje es más claro, transmite más que una voluntad personal e institucional, un mensaje al sistema de justicia: Haga su trabajo (aunque solo sea de mentiritas).

Los dominicanos y dominicanas estamos hasta la coronilla del Concordato, de los abusos sexuales de los sacerdotes contra monjas, monaguillos y feligresía, pero estamos más hartos de que adoleciendo la iglesia de tan poca moral, se empeñe en oponerse al aborto por las tres causales, constituyéndose en un obstáculo a la libre elección al aborto en caso de violación sexual/incesto, riesgo para la vida de la madre o inviabilidad del feto, en un acto de violencia de género que se constituye en un crimen de lesa humanidad contra una población indefensa, tan indefensa como Fernelis Carrión Saviñón, como los niños del Hogar Infantil Católico Francisco Javier de Higuey (cuyos acusados de violación sexual resultaron oportunamente muertos), como las víctimas del ex nuncio Wesolowsky (oportunamente muerto), o del “padre” Alberto o del “padre” Johnny… la lista es interminable, y usted lo sabe -es evidente que la iglesia Católica tiene más trabajo dentro que fuera-. Y vamos a seguir luchando, ahora con más razón y fuerzas, por cortar los tentáculos de ésta que sofocan nuestra sociedad.

La autora es periodista y politóloga.

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viernes, 7 de julio de 2017

El doble agente

Por Patricia Báez Martínez/

El doble agente tuvo una dilatada trayectoria política en el PRD.
El doble agente fue presidente del PRD.
El doble agente fue senador.
El doble agente fue presidente del Senado.
El doble agente odia a Andrés Bautista.
El doble agente es capaz de quedarse ciego por ver tuerto a Andrés Bautista.
El doble agente es muy profesional, inteligente y capaz.
El doble agente vende sus servicios profesionales al Gobierno, y está en su derecho, pero...
El doble agente está cabildeando para que Andrés Bautista renuncie a la presidencia del PRM.
El doble agente codicia la presidencia de ese partido.
El doble agente es un caballo de Troya.
El doble agente es un enviado del Gobierno con una misión oculta.


El PLD se propone repetir la estrategia usada para destruir al PRD y así continuar reinando y robando solo, y surgirá así el partido único en estas tierras de malandrines políticos.

La autora es periodista y politóloga.

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jueves, 6 de julio de 2017

¿Haitianización del Movimiento Verde?

Por Patricia Báez Martínez/

No. Los grupos y personas que pretenden introducir esa agenda particular en un movimiento social y político tan amplio, están equivocados, y hasta se les podría acusar de intentar boicotear la Marcha Verde, pues el tema de los haitianos en República Dominicana acabaría con la unidad que se ha conseguido en torno a los tema corrupción e impunidad, que al final de cuentas es un solo tema, pues la impunidad es la segunda fase de la corrupción originaria.

Los movimientos sociales tienden a ser muy diversos, pues aglutinan a amplios sectores con necesidades muy variadas, algunas coincidentes, es por ello que a lo interno se suscitan diferencias y conflictos, los cuales –bien manejados- no generan mayores consecuencias. Estamos conscientes de que el tema haitiano sería una bomba de tiempo para este movimiento que ha costado años de trabajo para algunos de sus activistas. Aquellos que tengan como objetivo presionar al Gobierno para que aplique en este momento la política migratoria en contra de los haitianos, que marchen, estamos en democracia, pero no contarán con un cuerpo social ya estructurado y unificado en torno a un tema vinculante para todos por encima de las diferencias particulares.

Siendo honestos, habría que reconocer y darle a Danilo Medina el mérito de ser el primer presidente en abordar y encarar el tema haitiano a través de la elaboración de una política migratoria, con su sesgo nacionalista-antihaitiano y engañifas. Tras un siglo de migración haitiana, inicialmente patrocinada por el propio Estado dominicano, y una matanza masiva de ciudadanos de ese país en 1937, el presidente actual ha sido el único mandatario en arriesgar su pellejo político, y no crea nadie que en cuatro u ocho años se resuelve cien años de migración de un país diezmado por el hambre, el conflicto político y del que nos divide una frontera imaginaria, máxime cuando el grupo migratorio tiene detrás el hándicap del caos y la desidia del estado haitiano.

La regularización de la migración haitiana en República Dominicana continuará siendo materia pendiente más allá de este período presidencial, por lo complejo del tema, por la falta de voluntad de los gobiernos haitianos, la ambigüedad del dominicano, y la falta de apoyo de los sectores que históricamente se han beneficiado de esa mano de obra barata y necesitada. ¿Por qué, entonces, pretenden introducir ese tema disociador en un movimiento socio-político que va viento en popa?

El oportunismo no debe ser la premisa de los movimientos, sectores y personalidades que participan en Marcha Verde. Si esta iniciativa está siendo exitosa, no hay que añadirle una carga que divide, retrasa y paraliza. Un paso a la vez. Se ha dado la coincidencia temática, el consenso, el trabajo en equipo; terminemos pues de llevar a buen puerto este gran barco contra la corrupción. Transformado el Estado dominicano, será el mejor momento para tratar todos esos temas colectivos que nos acogotan, porque a partir de entonces las políticas públicas no serán parches para calmar protestas, sino correctivos efectivos y sostenibles en el tiempo.


“El que puede tener paciencia puede tener lo que quiera”. Benjamín Franklin.


La autora es periodista y politóloga.

martes, 4 de julio de 2017

David Collado y la crisis política

Por Patricia Báez Martínez/

República Dominicana vive una crisis política que pudiera, inclusive, agravarse, la población que una vez Juan Bosch clasificara como de peledeístas y corruptos, hoy está –a grandes rasgos- dividida entre corruptos y pueblo. La Marcha Verde causa pánico entre los corruptos, hay represión, agresiones y se anuncia el reforzamiento de la seguridad del Palacio Nacional y del Presidente al supuesto costo de 22 millones de pesos, es decir, los saqueados además pagaremos con nuestros impuestos la seguridad de los saqueadores.

A todo esto, ¿Dónde está el alcalde del ayuntamiento más importante del país? ¿Cuál es su posición política ante este escenario de crisis? ¿Está ese alcalde del lado de los corruptos o en la acera del pueblo que exige investigación, cárcel para los corruptos y devolución de lo robado? No sabemos. David Collado, a pesar de ocupar una posición política, se mantiene como un apartidista; pese a haber recibido el apoyo de dos organizaciones políticas (PRSC y PRM), no se le ve públicamente enarbolar las banderas de ninguno de estos partidos en la lucha que se libra en las calles.

Entonces es cuando recordamos que el PRSC, como partido, es una organización política que nace y se desarrolla al amparo de la corrupción, y una parte importante de su membresía es cómplice del latrocinio actual (el difunto Carlos Morales Troncoso, Freddy Pérez, Humberto Salazar, Licelot Marte de Barrios, Lila Alburquerque, Ángel Lockward, Soila Martínez, Héctor Rodríguez Pimentel, entre muchos otros), por lo tanto, no tiene ni voz ni voto en la coyuntura actual. Descalificado.

Y el PRM, que pudiera enarbolar la bandera anti corrupción por ser una escisión de un partido que en un tramo de su historia fue contestatario y defensor de los derechos del pueblo, sin embargo, hoy no cuenta con el aval moral, pues aunque los exfuncionarios del PRD pueden tomar clases de los master del robo o peledeístas, no están libre de pecado, tienen colas que pueden arder en cualquier momento. Descalificado también.

La otra filiación de David Collado es el empresariado, exactamente Juan Vicini, quien es su mecenas. Esos no pueden hablar de corrupción pues su emporio azucarero e industrial surge del acto corrupto de un dictador donar parte del país a un expresidente de la República que lo aupó para que pasara de ser un simple jefe de la Guardia Nacional a Presidente de la República. Por demás, sabemos que la industria y el empresariado criollo siempre han sido lisonjeros del Poder para así evadir impuestos, traer haitianos a los campos de caña y la construcción y deportarlos cuando ya no los necesiten, obtener jugosos permisos de importación a costa de los productores nacionales, comprar a precio de vaca muerta bienes del Estado, explotar a los obreros sin consecuencias legales, etc… Descalificado por default.

David Collado no tiene una estructura política sin compromiso con la corrupción y la impunidad desde la cual aliarse y apoyar al Movimiento Verde, aunque quisiera; es un preso de confianza de los corruptos del patio. Está más en la acera de los corruptos y no en la del  pueblo. Por eso su silencio cómplice.

“Es que es un presidenciable” (es decir, debe cuidar las posiciones políticas que adopte para que no se conviertan en boomerang), me comenta un amigo al respecto.
Y le contesto: “Un presidenciable se pronuncia en estos momentos (crisis política tres años antes de unas elecciones), ¿De dónde cree él que sacará los votos en el ‘20 si no está presente en este momento?”.
“Él no tiene partido, tiene el dinero de los Vicini”, insiste mi contertulio, y le riposto:
“Los Vicini nunca han puesto presidente aquí (Y quizá yerro)”.

La cuestión es que el joven y buenmozo alcalde del Distrito Nacional trabaja solo y para sí mismo, y cree que en el 2019 tendrá la misma suerte que en 2016. No vale lo mismo para el votante un alcalde que un presidente: El alcalde en República Dominicana recoge basura en una circunscripción x; el presidente significa atraso o avance para toda la nación, es una apuesta a cara o cruz.  Y ninguno de los partidos ni el grupo económico que le apoyaron tiene suficiente ascendiente político-social como para redituarle los votos que va a requerir para aplastar a un PLD que sin aliados ya sobrepasa el umbral del 50% de los votos. Al menos que el “alcalde Calvin Klein” le esté coqueteando al PLD para ser su candidato presidencial en el 2020, porque –a resumidas cuentas- él no es un político, es un emprendedor y outsider (extrapartido), por lo tanto, no tiene ninguna atadura ideológica con los partidos que le apoyaron en 2016.

Mas, guerra avisada no mata soldado: El ciudadano y la ciudadana dominicanos están despertando del letargo, ya no se dejan encandilar por la juventud, belleza y palabras bonitas, y son bastante conscientes para no dejarse instrumentalizar por los oportunistas.



La autora es periodista y politóloga.

lunes, 3 de julio de 2017

Verdofobia

Por Patricia Báez Martínez/

Desde hace más de dos años, un grupo de activistas en República Dominicana venía tratando de dar cuerpo a una campaña en contra de la corrupción y la impunidad que tuviera un impacto similar al del 4% para la educación. En ese momento no fue posible, no existía el interés social necesario, porque la ciudadanía continuaba viendo el latrocinio como algo natural. El caso Lava Jato en Brasil, que le costó la presidencia a Dilma Rousseff y está por llevarse a su sucesor traidor, fue el detonante internacional que provocó en gran parte de la sociedad dominicana un sentimiento de indignación, motivando a su movilización.

Las marchas iniciaron de manera formal en enero, el mismo mes en que el presidente Danilo Medina ordenó una investigación sobre las plantas a carbón que se construyen en Punta Catalina (Baní), y cuando el informe es presentado -justamente seis meses después-, el Movimiento Verde o Marcha Verde se apresta a realizar una gran marcha (el 16 de julio en el Distrito Nacional, partiendo de la intersección de las avenidas Máximo Gómez y John F. Kennedy), para culminar con una etapa de este proceso de lucha social.

Durante ese tiempo, el gobierno ha hecho malabares para satisfacer -sin éxito- la demanda principal del Movimiento Verde (investigación del caso Odebrecht, enjuciamiento de todos los resposables de soborno, y más recientemente: Investigar la sobrevaluación de las obras), y de ahí parte la acusación a un grupo reducido de funcionarios y exfuncionarios del gobierno y del Estado, encabezado por el empresario Ángel Rondón, señalado como “el hombre del maletín”. Nada más risible, que de cuatro presidentes de las cámaras del Congreso, solo uno haya sido encartado y es el presidente del principal partido opositor. También el expediente Odebrecht en RD, se constituye así en un acto de corrupción judicial.

Las masas despiertan irritadas, no ha habido solo soborno, también sobrevaluación de las obras hasta en un 230%, como establece una investigación de un consorcio internacional de periodistas que se ha dedicado a investigar el caso Odebrecht, y, encima de esto, el expediente es una burla más a los ciudadanos y electores. Muchos están ya cansados de marchas y piden nuevas acciones. El pedimento de la renuncia del Presidente es parte de ese deseo de ir avanzando en esta lucha contra los desfalcadores y descarados.

El Gobierno se atemoriza, está siendo ridiculizado en las redes sociales y en las calles por personas cuyo único patrimonio es la conciencia limpia y una franela verde. El primer ataque fue desacreditar a la Marcha Verde soltando el rumor público de que era financiado por el PRM, luego varió y dijo que era por agencias internacionales, ahora inventa que pretende convertirse en partido político, y más recientemente saca a escena a dos alfiles empresariales que dicen haber financiado al movimiento en sus inicios, pero que ya no lo hacen porque perdió su “esencia”.

Marcha Verde atemoriza a todos los ladrones, sean funcionarios, industriales o empresarios. Ellos saben que pierden la hegemonía del Poder, y esos dos victimarios del erario nacional prefieren unirse ahora para protegerse de un pueblo que está demostrando su madurez y responsabilidad políticas, y así evitar los primeros verse fuera de la inmunidad que les da impunidad, y los segundos para mantener los privilegios a los que fueron acostumbrados por el PRSC, PRD y PLD.

Es en esa coyuntura de enfrentamiento de dos cuerpos sociales (opresores y oprimidos), que el Gobierno proscribe, prohíbe y pretende criminalizar el color verde, sin resultado alguno porque hemos dado muestras más que suficientes de ser ciudadanos civilizados y que nuestra única arma es el respeto a la misma Constitución que él violenta al impedir el libre tránsito de los ciudadanos y ciudadanas con camisetas de la Marcha Verde, ropa o cintas de ese color. La medida solo demuestra dos cosas: El nivel de intolerancia política del gobierno peledeísta y la desesperación que lo invade. Lejos de reelegirse en 2020, Danilo Medina podría salir del Gobierno antes de cumplir su mandato, y con él  su séquito de nuevos corruptos.

El movimiento social y el contexto internacional están demostrando que los tiempos han cambiado, que los depredadores de las riquezas del pueblo no terminan sus días disfrutando de bacanales en sus majestuosas villas, sino en las mazmorras, con lujos sí, pero modestos, haciendo amistad con sus carceleros para no morir de aburrimiento y asegurarse así privilegios, porque "el perro huevero aunque le quemen el hocico sigue comiendo huevos". El miedo es justificado, lo que no tiene justificación es la violación de los derechos de los ciudadanxs que disienten de este Estado saqueador.

El miedo solo se combate con la exposición al objeto o situación que causa el pánico (terapia de choque), hasta que el individuo asume como normal el objeto o situación que le hacía temblar, sudar, tartamudear, estupidear…. Seguiremos llevando el color verde en todas sus formas y variantes, en nuestras actividades y fuera de ellas, porque quienes deben temer son los desfalcadores, no los esquilmados. Quien tenga miedo, que se compre un gato verde.

La autora es periodista y politóloga.

Manifiesto del Desafío Verde en el Metro de Santo Domingo

En respuesta a una orden del Gobierno de impedir la entrada a instituciones públicas de personasvestidas de verde o con insignias verdes que identifican al Movimiento Verde, un grupo de ciudadanos, algunos víctimas directas de la disposición, nos hemos convocado hoy en este lugar paradesafiar a las autoridades en el mismo lugar en que se nos intentó despojar de  nuestro derecho a utilizar un servicio público construido con nuestros impuestos y también objeto de investigación.

Con su acción arbitraria, el Gobierno violó los siguientes artículos de la Constitución: Artículo 7 (sobre el Estado Social, Democrático y de Derechos), artículo 8 (sobre la función esencial del Estado de proteger los derechos de las personas), el literal 5 del artículo 22 (sobre el derecho del ciudadano a denunciar las faltas cometidas por funcionarios públicos en el desempeño de sus funciones), artículo 39 (sobre el derecho a la igualdad), artículo 45 (sobre la libertad de conciencia), artículo 46 (sobre la libertad de tránsito), artículo 47 (sobre la libertad de asociación), artículo 48 (sobre la libertad de reunión), y el artículo 49 (sobre la libertad de expresión).

La orden de marras, aunque nos afecta en lo personal, es –en el fondo- un atentado político contra el Movimiento Verde que cada día va en aumento en este país, por las implicaciones nacionales e internacionales del caso Odebrecht (soborno colosal por el orden de los 92 millones de dólares, y obras sobrevaluadas hasta en un 200% solo en el país), y por los casos de corrupción que cada día son denunciados y que envuelven a importantes funcionarios del gobierno de Danilo Medina.

Demasiado sudor, lágrimas y sangre derramó a la sociedad dominicana para liberarse de la dictadura de Trujillo (1930-1961) y de la seudo dictadura de Balaguer (1966-1978), como para que permitamos en pleno siglo XXI que un partido continúe entronizándose como una dictadura moderna, en la que podemos comprar y usar todo cuanto queramos, como parte de la sociedad mundial de consumo, pero pretende prohibirnos una franela verde que les enrostra sus actos de corrupción y la impunidad que apadrina.

Seguiremos desafiando esa orden en todas las instituciones y servicios públicos, hasta destruir la intolerancia política en su propia simiente. Invitamos a todos los dominicanos comprometidos con la democracia, sean del Movimiento Verde o no, a vestir de verde en las instituciones y servicios públicos y hacer valer sus derechos al libre tránsito, a la libertad de expresión, asociación y de  conciencia, a la opinión política; todos consignados en la Constitución.

¡Contra la corrupción y la impunidad, y por un Estado de Derechos!



Distrito Nacional
30 de junio de 2017

domingo, 30 de abril de 2017

Canto verde para mi Patria desgarrada


A los que marchan,
A esos que se han vestido de verde,
Inmortalizando el color de los helechos,
Aquellos que visten las cortezas en Miranda.

A los que gritan,
A esos que exorcizaron el miedo
Y llenaron las calles del centro y la periferia
Para demostrar que aún queda Pueblo.

A los que anhelan,
Ellos que sueñan despiertos con pan y rosas
Y cárceles para los verdugos,
Los guillotinadores de la conciencia.

Para ellos es mi canto
Parido por las entrañas de la sierra,
Caliente como la sangre del guerrillero
Que cierra los ojos y dispara en la aciaga hora de la verdad.

Mi canto ni es triste ni feliz,
Es el canto necesario,
El que brota del hambre y la miseria
En los callejones de las barriadas sin dolientes.

El lleva tu nombre, Patria.
Escrito con la sangre de María Trinidad Sánchez,
La fusilada en tu primer año de vida
Porque la nuestra es… es una patria estrangulada.

Patricia Báez Martínez
30 de abril de 2017







sábado, 15 de abril de 2017

Ese Gagá es nuestro


Por Patricia Báez Martínez

A propósito de la crítica por la financiación del proyecto cultural Enseñanza de la Música y Danza del Gagá en La Romana.

Los primeros nativos del África llegaron a esta isla a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI y desde ese entonces data la presencia de la mujer y del hombre negra/o (como fueron etiquetados por el eurocentrismo) en esta isla y en el Caribe insular. La conformación de Haití y su carga negroide, es muy posterior, consecuencia de las devastaciones de Osorio de principios del siglo XVII, es decir, que la presencia de esclavos negros en esta media isla es aproximadamente dos siglos previa a la llegada de esclavos negros a la parte occidental, bautizada primero como Saint Domingo Francés y posteriormente como Haití. El dominicano es negro desde su cimiente.

En su libro ´Las culturas afrocaribeñas´, el filósofo español nacionalizado dominicano Carlos Esteban Deive escribe: “La primera noticia oficial sobre la presencia de esclavos negros aparece en la instrucción que Isabel y Fernando dieron al comendador Nicolás de Ovando, nombrado gobernador de Santo Domingo el 16 de setiembre de 1501. En la cédula se lee que, deseando procurar la conversión al cristianismo de los indios, lo que podría ser estorbado si a la isla fuesen individuos sospechosos de esa fe, quedaba prohibido el ingreso a ella de moros, judíos, herejes, reconciliados y conversos, salvo esclavos africanos nacidos en poder de cristianos…” (pág. 31). Independientemente de la presencia en la parte oriental de la isla de esclavos negros alzados de los ingenios de la parte occidental, la migración masiva de negros haitianos inicia con la ocupación-invasión estadounidense (1916-1920), pues el invasor requirió de mano de obra resistente y barata para el corte de caña en los ingenios azucareros que se construyeron.

Así las cosas, está más que claro que la conformación de Haití es consecuencia del fundamentalismo religioso y la avaricia españolas, y hoy, cinco siglos después, el nacionalismo criollo pretende inyectarnos su fundamentalismo cultural, que ignora la cultura negroide, tanto dominicana como haitiana, ambas con una raíz común y diferente, África, pues África nunca fue ni es una unidad cultural. La presencia de descendientes de negros africanos en la parte dominicana es consecuencia del proceso de industrialización, del cual tomó parte tanto el capital estadounidense como el nacional. Aunque es bueno destacar que el ser humano es una especie esencialmente nómada, y que el proceso de mestizaje dominico-haitiano no se debe explicar solo a la luz de los procesos político-económicos, sino que intervienen otros factores como el social (en el cual la cultura alcanza su máxima expresión), geográfico y el subjetivo: El ímpetu de movilidad que caracteriza a la mayoría de los seres humanos y la facilidad -en el caso nuestro-, cuando no existe una frontera natural que divida a las dos naciones.

El Gagá y el vudú tienen una relación intrínseca. El segundo es la religión y el primero el ritual mágico de ésta. Ya para 1975, el folklorista dominicano Fradique Lizardo, citado por Dagoberto Tejeda Ortiz en El vodú en dominicana y en Haití (pág. 174),  defendía la existencia de un vodú dominicano: “El hecho de que a nuestro territorio llegaran esclavos africanos con sus creencias religiosas mucho antes de la existencia de la colonia francesa de Saint Domingue y por supuesto del nacimiento de la nación haitiana, echa por tierra la afirmación de que el vodú arribara a nuestro país procedente de Haití”.  Tejeda Ortiz, en su prolongado estudio de la religiosidad popular dominicana, deja establecido que aunque el vudú dominicano y el haitiano pudieron haber compartido una misma raíz, se han diversificado al punto de que ya se puede hablar con propiedad del vudú dominicano. Establecer a ciencia cierta si el vudú llegó a la isla con los primeros africanos traídos por los colonizadores españoles o lo introdujeron los negros braceros que cruzaron el Masacre, es alto difícil, solo podemos llegar a aproximaciones. El mismo derrotero histórico podría aplicarse para el Gagá. Aunque su ritual actual (ritmo, baile, estética visual) es de reciente data, no se podría negar que algunos de sus componentes, en especial el musical, tenga ya varios siglos de práctica en la isla. Recordemos que como expresión religiosa y cultural de un grupo minoritario, inicialmente debió estar proscrita e invisibilizada. En la actualidad sigue proscrita a nivel oficial al punto de que en el Altar de la Patria se prohíbe el baile de Gagá. Y ya hemos llegado a la arena a la cual he pretendido llevarles.

El gobierno de Danilo Medina a través del Ministerio de Cultura financió el proyecto cultural Enseñanza de Música y Danza del Gagá en la provincia de La Romana (Este), esto mediante la convocatoria a los Proyectos Culturales de 2013, en los cuales solo en esa provincia fueron seleccionados 15 proyectos, es decir, que no fue una inversión exclusiva. Para nosotros, la selección de este proyecto por parte de la gestión de José Antonio Rodríguez demuestra una política cultural del Estado inclusiva y, en consecuencia, democratica. Quienes practican el Gagá, aunque de piel negra y pelo afro, son en su mayoría dominicanos y dominicanas (algunos de ascendencia haitiana) cuya religiosidad y cultura necesitan ser reconocidas y fomentadas. El Gagá que se practica en el Este dominicano es nuestro, tan nuestro como el merengue, la bachata, el pri-pri, los palos y atabales, la sarandunga, los chuínes de El Cañafistol, el bambulá de Samaná con su créol particular, el sancocho, el domplin, el cazabe, el macuto, la tambora… tan nuestro como el Altar de la Patria. Se practica en nuestro suelo y por dominicanos y dominicanas, es decir, la subjetividad cultural se ha incorporado a objetos nacionales: El suelo y parte de sus habitantes, es ya un producto local. El fundamentalismo salvaje español destruyó la cultura taína; la negra, por ser mayoría y aprender rápidamente a camuflarse, y hasta a ocultarse, logró sobrevivir. En este inicio de siglo XXI está amenazada, como lo están las expresiones culturales de origen hispánico y taíno, por una postmodernidad globalizada que ignora las particularidades culturales. No continuemos degollando nuestra riqueza cultural.


No solo de pan vive el hombre (y la mujer): Una ley de vida plasmada en las Sagradas Escrituras del cristianismo. Y las expresiones culturales no pueden esperar a que estén del todo saciadas todas las necesidades de infraestructura, docentes, equipos, materiales, y alimentos que demanda el sistema educativo nacional, porque cada día surgen nuevas necesidades y demandas, porque además las expresiones culturales también son una necesidad vital,  alimento para el alma, y hasta una herramienta de enseñanza-aprendizaje si nos despojamos de los ataduras/fundamentalismos de clase, pues no son raciales, la humana es una sola. El cuco no está fuera, el cuco lo llevamos dentro: Somos negros. 

Ver ritual mágico del Gagá: https://www.youtube.com/watch?v=lCsswSNiIGY

lunes, 10 de abril de 2017

Azúcar


Viniste a mi tierra con aire altanero
En el viaje de los canis
Y te adueñaste del llano
Pues de espinas siempre estuvisteis vestida.

Del África sustrajeron, para domarte,
Negros apiñados en los Guineamen
Obligados ellos con el látigo
En el trapiche a extraer tus fluidos.

Y a más demandar azúcar la Corona
Más negros, más ingenios, más trapiches.
Sacar el melao a la hiel del eurocentrismo:
Fuerza, sudor, hambre, látigo, castigo, muerte.

La fuerza de la historia impregna tus cristales.
El azúcar, esclavitud del negro.
El trapiche del hombre blanco lo destruyó
Hasta que la enferma Europa demandó morfina.

Hoy el ingenio sigue siendo del blanco
Y el negro continúa allí destilando sudor y lágrimas
Mas no como negro… apenas dominicano,
Un concepto que pretende ocultar siglos de esclavitud.

¡Azúuuucar,
¿Cuánto dolor trago cuando te derrites en mi lengua?
¿Cuántos negros muertos ignorados por los historiadores blancos?
¿Cuánto linaje castizo en tu posesión pese a las cinco centurias?!

Esta negra maldita te reclama como suya.
Reclama la tierra ancestral, la raíz del conquistador y el espigado tallo
Tus campos florecidos que se extienden en este Sur parido de pobres.

Eres mía, me perteneces porque me destruiste, y al destruirme te hiciste mía.

Patricia Báez Martínez

9 Abril 2017
Baní, prov. Peravia

sábado, 4 de febrero de 2017

El techo de cristal del sistema de partidos dominicano

Por Patricia Báez Martínez

El artículo 50 de la Ley Electoral, modificado por la Ley 78-05, establece la forma en que han de distribuirse los fondos que otorga el Estado a los partidos políticos. El 80% de éstos se distribuye a partes iguales entre los partidos que obtuvieron el 5% o más de los votos en el proceso electoral anterior, sin importar el tope de votos obtenidos; mientras el 20% restante se distribuye de la siguiente forma: 12% entre todos los partidos que obtuvieron menos del 5% de los votos en el proceso electoral anterior y los recién reconocidos, y el 8% restante se distribuye proporcionalmente de acuerdo al porcentaje de voto obtenido por cada una de las organizaciones minoritarias en las elecciones anteriores, es decir: La élite partidaria que dirige el Congreso, mediante la Ley Electoral, sometió a los partidos minoritarios a una competencia por el voto y los recursos del Estado, de la cual los partidos mayoritarios que ella representa están exentos.

Entre los partidos mayoritarios los resultados electorales difieren, pero  la asignación pública es la misma para todos; en el caso de los partidos minoritarios las partidas públicas están condicionadas por el desempeño electoral. De este  análisis se desprende que existe una oligarquía del sistema de partidos que tiende a ponerse de acuerdo con el fin de garantizar  el bienestar y la sobrevivencia del grupo, mientras somete a los partidos minoritarios a la competencia y a un diseño democrático de la asignación de fondos públicos que debería aplicarse a todos los partidos sin distinción. 

El sistema de elección de mayoría absoluta (50 + 1) ha incidido en la elaboración de este diseño de distribución del financiamiento, toda vez que el partido con mayoría en el Congreso procura mantener “buenas relaciones” con los partidos mayoritarios hoy en desgracia (PRSC y PRD), de ahí también que la JCE haya reducido el umbral requerido para ser considerado partido mayoritario de 6 a 5% de los votos válidos emitidos, y que éstos puedan seguir accediendo a la mayor proporción de fondos públicos destinados a los partidos políticos, aunque su desempeño sea paupérrimo. 

Todos estos factores sistémicos se combinan para producir lo que hemos dado en llamar ‘el techo de cristal de los partidos políticos’ (techo de cristal es un término de uso ocasional en el mundo organizacional/empresarial y en la teoría de género).  Con el ‘techo de cristal’ el PRD, PLD y PRSC han asegurado ser por décadas los únicos integrantes del exclusivo club de los partidos mayoritarios, mientras los minoritarios (mayoritarios en cantidad) luchan por sobrevivir a ese sistema de exclusión e inequidad en el que el paternalismo y el autoritarismo se expresan conformando una estructura piramidal en la cual las organizaciones políticas con más poder dominan a las más débiles.

El PRM es un caso atípico en todos los sentidos, desde ser un partido con votación mayoritaria financiado con recursos de un partido minoritario en el recién pasado proceso electoral, hasta lograr pasar de partido minoritario a mayoritario con solo participar en una sola elección, lo que de alguna manera demuestra que es el mismo PRD, pero con otro nombre. Los dirigentes perremistas, parte de los diseñadores de ese diseño de exclusión desde el Congreso en 2005, han debido tomar el trago amargo de ser minoría, aunque rápidamente han logrado colarse en el exclusivo club de los partidos mayoritarios.


Este escrito inicialmente fue uno de los capítulos de mi tesis para optar por el título de Maestra en Ciencias Políticas para el Desarrollo por la Universidad de Salamanca y el Iglobal, mas por recomendación del asesor metodológico fue eliminado. Por el valor que entraña, he decidido publicarlo en mi blog. El gráfico y el cuadro son también de mi autoría. Para reproducción, favor citar la fuente o lo que es lo mismo: Darme el crédito.